
Llamamos patriotismo al amor a la patria, a la tierra donde uno nació. Es una de las más profundas emociones que encontramos en las masas. Se han cantado muchas canciones para enaltecer el amor a la patria; también los poetas y científicos han escrito mucho al respecto. Pero no todos entienden o hablan de la misma manera el concepto de patriotismo.
Cuando habla un representante de los trabajadores, él identifica el sentido del deber patriótico con la lucha por la felicidad del pueblo trabajador. Sin embargo, los ideólogos de las clases explotadoras, por lo general, tratan de utilizar el amor de las masas por su país en beneficio de sus intereses de clase egoístas. La burguesía usualmente sustituye el patriotismo con el nacionalismo, corrompiendo las mentes de la gente sencilla, inculcándoles ideas chovinistas y reaccionarias.
El nacionalismo o chovinismo no tiene nada en común con el patriotismo de las masas trabajadoras. La burguesía y sus ideólogos siempre han albergado prejuicios nacionalistas, pero apenas sus bolsillos se ven amenazados traicionan el interés nacional sin la más mínima vacilación.
La historia de la dominación de la burguesía está llena de ejemplos de traición nacional. La afirmación de Carlos Marx que dice que desde que la burguesía se convirtió en clase dominante su patriotismo ha degenerado en puro engaño, no fue un comentario casual.
Es conocido, por ejemplo, que en 1871, durante la guerra franco-prusiana, cuando el ejército francés había sido derrotado y el país estaba en las garras de una profunda crisis política que condujo a la creación de la Comuna de París, la burguesía entró en un pacto vergonzoso con los vencedores prusianos.
El verdugo Louis Adolphe Thiers, político de la burguesía francesa, desató una monstruosa y sangrienta venganza contra el proletariado parisino por querer establecer una Francia nueva y libre.
La burguesía rusa también tomó el camino de la traición abierta de los intereses nacionales en el periodo 1917-1920, después de que el proletariado ruso, en alianza con el campesinado pobre, tomara el poder en sus manos.Los capitalistas y terratenientes que habían sido derrocados por la revolución socialista, se aliaron con los imperialistas de Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Japón, y estuvieron dispuestos a vender Rusia, estuvieron dispuestos a cometer el crimen más atroz contra los pueblos de su país. Y si la clase obrera, dirigida por el Partido bolchevique, no hubiera salvado Rusia en ese momento, hubiera perdido su independencia económica y política y se hubiera convertido en una colonia de los bandidos imperialistas.