Vladímir Ilich Lenin. Fue un revolucionario ruso, Líder bolchevique, político comunista, principal dirigente de la Revolución de Octubre y primer dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, primer estado de obreros y campesinos. Fue autor de un conjunto teórico y práctico basado en el Marxismo conocido como leninismo y posteriormente denominado Marxismo-Leninismo.
Aunque muchos lo conocen por Lenin su verdadero nombre era Vladimir Ilich Ulianov y había nacido en Simbirsk, en una familia de intelectuales rusos, el 22 de abril de 1870. El padre, Ilia, un inspector de primera enseñanza, compartía las ideas de los demócratas revolucionarios de 1860 y se había consagrado a la educación popular. La madre, María Alexandrovna Blank, mujer de vasta cultura, amaba la música y seguía de cerca las actividades escolares de sus hijos, el cuarto de los cuales había sido Vladimir Ilich, a quien llamaban cariñosamente Volodia. El primogénito, Alexander, fue ejecutado por su participación en los preparativos de un atentado al Zar Alejandro III cuando el futuro Lenin era un adolescente.
En 1887 Volodia ingresa en la Universidad de Kazán para estudiar Derecho, tras haber finalizado con los máximos honores sus estudios de bachillerato. En ese mismo curso, lo expulsaron de la casa de altos estudios por sus actividades antizaristas. Cuentan que al ser detenido, un oficial le dijo mientras le sometía a los interrogatorios de rutina: ¿Para qué alborota tanto, joven, si ante usted se alza un muro?. El joven Lenin replicó: Un muro. Sí, pero carcomido. Basta un empujón para que se derrumbe.
Decidido a graduarse, Volodia examinó por la libre las asignaturas y se licenció en la Universidad de San Petersburgo. Vinculado a los círculos marxistas y al incipiente movimiento proletario de esta ciudad, publicó en 1894 ¿Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemócratas?, una argumentada crítica a los populistas. Por su participación activa en la recién fundada Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera, volvieron a detenerlo.
Debido a las constantes tergiversaciones sobre los acontecimientos históricos y recientes, por parte de los medios de comunicación al servicio del capital, decidí crear este blog, donde daremos voz a los oprimidos, mediante la recopilación de magníficos artículos revolucionarios, documentales, películas de la red. ¡Viva la clase Obrera! ¡Viva el Internacionalismo Proletario! Desde España a los pueblos hermanos de todo el mundo..
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Lenin sobre Trotsky
El presente es un conjunto de citas de Lenin en relación a la personalidad de Trotsky y a su conducta política. Opiniones que nunca cambió, que en todo caso morigeró de 1917 en adelante (en consideración al nuevo “camarada”) pero nunca abandonó. Muchas de ellas reflejan con nitidez las características de Trotsky, especialmente cuando después de la muerte de Lenin, se dedicó a reescribir la historia de la revolución rusa acomodándola a sus “teorías” políticas y ubicándose como el personaje central, el héroe de la revolución, a la vez que minimizaba el papel de la dirección del Partido. Así, de acuerdo a Lenin que lo conocía bien -ya antes de escribir su Historia de la Revolución Rusa, Mi vida o su biografía de Stalin-, Trotsky demostraba esas cualidades que son las delicias de los oportunistas y de los historiadores burgueses:
· “Trotsky es muy dado a usar -con el aprendido aire de un experto- frases pomposas y altisonantes para explicar fenómenos históricos en una forma que le es halagadora”. (Rompimiento de la unidad, 1914)
· “La sinverguencería de Trotsky en minimizar al partido y exaltarse a sí mismo”. (Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)
· “Frases resonantes pero vacías de aquellas en las que nuestro Trotsky es un maestro”. (Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)
El "Testamento" de Lenin
La propensión trotskista a “heredar” a Lenin y un artículo de Krupskaya
La compañera de Lenin, Nadezha K. Krupskaya, escribió “Lecciones de Octubre”, interviniendo en una polémica donde caracteriza las posiciones de Trotsky como “una revisión del leninismo”. Este artículo hace un aporte significativo al reconocimiento crítico del trotskismo y, por contrapartida, ilustra positivamente sobre el componente de democracia real que acompaña un proceso de transformación socialista. El documento, además, por ser del año 1924, es un duro revés para el relato que presenta un clima de afinidad y entendimiento entre Lenin y Trotsky, en el cual Krupskaya aparece como natural partícipe. Es reproducido al pie del presente trabajo.
Lenin y Trotsky ¿igualmente líderes?
Las historiografías capitalista y trotskista coinciden en rotular que “la Revolución Rusa fue liderada por Lenin y Trotsky”. Ciertamente que Trotsky fue un muy destacado agitador en los sucesos de Octubre, y que su sobresaliente retórica seguramente alcanzó para construirle la imagen de un liderazgo preeminente.
Pero la equiparación del protagonismo de Trotsky con el de Lenin se evidencia temeraria en cuanto se recuerda que, en realidad, el liderazgo de la revolución no podía asentarse en el prestigio de ningún caudillo tomado en sí mismo, sino que su dirección descansaba en otro tipo de entidad: el partido bolchevique. Y es aquí donde la distancia entre Lenin y Trotsky se vuelve sideral: Lenin había creado, inspirado y liderado al partido bolchevique; Trotsky, en cambio, no sólo nada había aportado a su construcción, sino que fue un asiduo obstáculo para su consolidación. Trotsky recién ingresa al partido bolchevique en agosto de 1917, apenas dos meses antes de la toma del poder. Trotsky, además, tampoco fue responsable de la táctica de la revolución. Basta con recordar que, en las instancias decisorias, votó en contra de la toma del Palacio de Invierno. En los hechos, Trotsky no lideró la revolución; en la realidad fue llevado a la rastra a la toma del poder.
Marxismo y Revisionismo (V.I.Lenin)
Es bien conocido el aforismo que dice que si los axiomas geométricos afectasen los
intereses de la gente, seguramente habría quien los refutase. Las teorías de las
ciencias naturales, que han chocado con los viejos prejuicios de la teología,
provocaron y siguen provocando hasta hoy la oposición más enconada. Nada tiene de
extraño, pues, que la doctrina de Marx, que sirve en forma directa a la educación y
organización de la clase de vanguardia de la sociedad moderna, que señala las tareas
de esa clase y demuestra la sustitución inevitable -- en virtud del desarrollo
económico -- del régimen actual por un nuevo orden, haya debido luchar por
conquistar cada uno de sus pasos.
Inútil es decirlo, esto aplicado a la ciencia y la filosofía burguesas, oficialmente
enseñadas por profesores oficiales para embrutecer a las nuevas generaciones de las
clases poseedoras y "adiestrarlas" contra los enemigos exteriores e interiores. Esta
ciencia no quiere oir hablar de marxismo y lo proclama refutado y aniquilado; Marx
es atacado con igual celo por los jóvenes doctos que hacen carrera refutando el
socialismo, como por los decrépitos ancianos que conservan la tradición de toda
suerte de anticuados "sistemas". Los avances del marxismo y la difusión y el
afianzamiento de las ideas marxistas entre la clase obrera provocan inevitablemente
la reiteración y agudización de esos ataques burgueses contra el marxismo, que sale
más fuerte, más templado y vitalizado de cada uno de sus "aniquilamientos" por la
ciencia oficial.
Pero, aun entre las doctrinas vinculadas a la lucha de la clase obrera y difundidas
de modo predominante entre el proletariado, el marxismo de ningún modo consolidó
su posición de golpe, ni mucho menos. Durante el primer medio siglo de su
existencia (desde la década del 40 del siglo XIX) luchó contra teorías que le eran
profundamente hostiles. En la primera mitad de la década del 40, Marx y Engels
ajustaron cuentas con los jóvenes hegelianos radicales, cuyo punto de vista era el del
idealismo filosófico. A fines de esa década, en el campo de las doctrinas económicas
pasó a primer plano la lucha contra el proudhonismo. Esta lucha terminó en la década
del so con la críiica de los partidos y doctrinas que habían surgido en el turbulento
año 1848. En la década del 60, al expulsar al bakuninismo1
de la Internacional, la
lucha se desplazó del campo de la teoría general a un campo más cercano al
movimiento obrero propiamente dicho.
Lenin desciende a los infiernos por Paulo Coelho
Después de hacer la Revolución Rusa, acabar con las diferencias de clases sociales y dedicar su vida entera al comunismo, Lenin finalmente muere. Por ser ateo, termina yendo al infierno.
Al llegar allí, descubre que la situación es peor que en la Tierra: los condenados son sometidos a sufrimientos increíbles, no hay alimento para todos, los demonios son desorganizados, Satanás se comporta como un rey absoluto, sin ningún respeto por sus empleados o por las almas en pena que sufren el suplicio eterno.
Lenin, indignado, se rebela contra la situación: organiza manifestaciones, hace protestas, crea sindicatos con diablos descontentos, incentiva rebeliones. En poco tiempo, el infierno está cabeza para abajo: nadie respeta ya la autoridad de Satanás.
Satanás ya no sabe qué hacer: ¿cómo puede funcionar su reino, si aquel rebelde está subvirtiendo todas las leyes? Intenta un encuentro con él, pero Lenin, alegando no conversar con opresores, manda un recado a través de un comité popular diciendo que no reconoce la autoridad del Jefe Supremo.
Desesperado, Satanás va hasta el cielo para conversar con San Pedro.
Lenin en color (+Homenaje)
Documento histórico en color de gran valor documental, del líder mundial del proletariado Vladímir Ilich Ulianov (Lenin).
Lenin sobre el derecho a la autodeterminación
Dice Lenin: “El derecho de autodeterminación de las naciones significa exclusivamente el derecho a la independencia en el sentido político, a la libre separación política de la nación opresora. Concretamente, esta reivindicación de la democracia política significa la plena libertad de agitación en pro de la separación, y de que ésta sea decidida por medio de un referéndum de la nación que desea separarse”. (Obras Completas, t. XXII, p. 158).
“El proletariado no puede guardar silencio acerca de la cuestión particularmente desagradable para la burguesía imperialista, de las fronteras del Estado basado en la opresión nacional. El proletariado no puede dejar de luchar contra la retención violenta de las naciones oprimidas dentro de las fronteras de un Estado dado, y eso significa luchar por el derecho a la autodeterminación. El proletariado debe reivindicar la libertad de separación política para las colonias y naciones oprimidas por “su” nación. En caso contrario, el internacionalismo del proletariado quedará en un concepto huero y verbal; resultarán imposibles la confianza y la solidaridad de clase entre los obreros de la nación oprimida y los de la nación opresora; quedará sin desenmascarar la hipocresía de los defensores reformistas y kautskistas de la autodeterminación, que no hablan de las naciones oprimidas por “su propia” nación y retenidas la violencia en “su propio” Estado” (Lenin, Obras Completas, t XXI, p. 160).
Marx mismo lo decía y Lenin lo comenta: “Marx, teniendo en cuenta sobre todo los intereses de la lucha de clase del proletariado en los países avanzados, destacaba al primer plano el principio fundamental del internacionalismo y del socialismo: el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre”. (XXII, p. 162).
Lenin hablando sobre el Parlentarismo y los Izquierdistas.
... La participación en las elecciones parlamentarias y en la lucha desde la tribuna parlamentaria es obligatoria para el partido del proletariado revolucionario ...
... Mientras no tengáis fuerza para disolver el parlamento burgués y cualquier otra institución reaccionaria, estáis obligados a actuar en el seno de dichas instituciones precisamente porque hay todavía en ellas obreros idiotizados ...
... la participación en un parlamento democrático-burgués, lejos de perjudicar al proletariado revolucionario, le permite demostrar más fácilmente a las masas atrasadas por qué semejantes parlamentos merecen ser disueltos, facilita el éxito de su disolución, facilita la “supresión política” del parlamentarismo burgués. ...
... Los bolcheviques hemos actuado en los parlamentos más contrarrevolucionarios y la experiencia ha demostrado que semejante participación ha sido no sólo útil, sino necesaria para el partido del proletariado revolucionario ...
Lenin hablando sobre los Sindicatos amarillos y la posición que deben tener los Comunistas sobre ellos
"La lucha contra la 'aristocracia obrera' la sostenemos en nombre de las masas obreras y para ponerlas de nuestra parte; la lucha contra los jefes oportunistas y socialchovinistas la sostenemos para ganarnos a la clase obrera. Sería necio olvidar esta verdad elementalísima y más que evidente. Y tal es, precisamente, la necedad que cometen los comunistas alemanes 'de izquierda', los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas de los sindicatos la conclusión de que es preciso... ¡¡salir de los sindicatos!!, ¡¡renunciar al trabajo en ellos!!, ¡¡crear formas de organización obrera nuevas, inventadas!! Una estupidez tan imperdonable, que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (...) No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u 'obreros aburguesados'.
Precisamente la absurda 'teoría' de la no participación de los comunistas en los sindicatos reaccionarios demuestra del modo más evidente con qué ligereza consideran estos comunistas 'de izquierda' la cuestión de la influencia sobre las 'masas' y de qué modo abusan de su griterío acerca de las 'masas'. Para saber ayudar a la 'masa' y conquistar su simpatía, su adhesión y su apoyo no hay que temer las dificultades, las quisquillas, las zancadillas, los insultos y la persecución de los jefes (...) Se debe trabajar sin falta allí donde estén las masas. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios y vencer los mayores obstáculos para llevar a cabo una propaganda y una agitación sistemáticas, tenaces, perseverantes, y pacientes precisamente en las instituciones, sociedades y sindicatos, por reaccionarios que sean, donde haya masas proletarias o semiproletarias. Y los sindicatos y las cooperativas obreras son precisamente las organizaciones donde están las masas."
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