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Lenin sobre Trotsky


















El presente es un conjunto de citas de Lenin en relación a la personalidad de Trotsky y a su conducta política. Opiniones que nunca cambió, que en todo caso morigeró de 1917 en adelante (en consideración al nuevo “camarada”) pero nunca abandonó. Muchas de ellas reflejan con nitidez las características de Trotsky, especialmente cuando después de la muerte de Lenin, se dedicó a reescribir la historia de la revolución rusa acomodándola a sus “teorías” políticas y ubicándose como el personaje central, el héroe de la revolución, a la vez que minimizaba el papel de la dirección del Partido. Así, de acuerdo a Lenin que lo conocía bien -ya antes de escribir su Historia de la Revolución Rusa, Mi vida o su biografía de Stalin-, Trotsky demostraba esas cualidades que son las delicias de los oportunistas y de los historiadores burgueses:
· “Trotsky es muy dado a usar -con el aprendido aire de un experto- frases pomposas y altisonantes para explicar fenómenos históricos en una forma que le es halagadora”. (Rompimiento de la unidad, 1914)
· “La sinverguencería de Trotsky en minimizar al partido y exaltarse a sí mismo”. (Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)
· “Frases resonantes pero vacías de aquellas en las que nuestro Trotsky es un maestro”. (Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)

Introducción a la economía marxista (Economía Política)

Marx empieza analizando qué es una mercancía. Mercancía es todo aquello que se intercambia, que se compra y se vende, tanto dentro de un recinto llamado “mercado” como fuera de él. Mercancía puede ser un bien o un servicio: desde un libro o un electrodoméstico hasta un viaje o la extracción de una muela. La mercancía tiene dos propiedades: valor de uso y su valor de cambio. El valor de uso es aquello que hace apetecible a una mercancía: su utilidad, el hecho de que satisfaga una necesidad humana. Poco importa que esta necesidad sea del estómago, de la cabeza o de los genitales. La capacidad que tiene un objeto de cubrir una necesidad es, por tanto, su valor de uso. El valor de cambio (o valor, a secas) es la capacidad que tiene la mercancía de intercambiarse por otras mercancías (si hablamos en términos de dinero, equivale a su precio). En una economía de trueque cambiaré un televisor viejo por dos pantalones y tres camisetas, o yo te arreglo una gotera y tú me enseñas algo de inglés. En una economía monetaria, cambiaré el televisor viejo por cierta cantidad de dinero y con ese dinero me pagaré mi curso de inglés. El valor de uso y el valor de cambio son aspectos diferentes de una misma mercancía. Hay cosas con mucho valor de uso, como el aire que respiramos, que no tienen valor de cambio. Si alguien vendiera aire, nadie querría comprárselo, ya que cualquiera puede obtenerlo gratis (al menos por ahora). Y hay cosas con poco valor de uso, como el oro y la plata, o el mismo dinero de papel (billetes), pero con un gran valor de cambio. Así pues, el valor de cambio no se determina por el valor de uso.

Trabajo productivo vs Trabajo improductivo


El lector Mike Treen –que es líder sindical en Nueva Zelanda– tiene algunas preguntas acerca de qué es y qué no es trabajo productivo. Da ejemplos específicos, y se pregunta si el trabajo en cuestión es trabajo productivo o improductivo. Voy a examinar sus preguntas a continuación. En primer lugar, voy a comenzar con algunas observaciones generales. Los economistas clásicos, Marx y el trabajo productivo versus el trabajo improductivo Los economistas políticos clásicos burgueses hicieron una distinción entre trabajo productivo e improductivo. Marx mejoró en gran medida la teoría del valor y la plusvalía estableciendo de manera clara lo que se entiende por trabajo productivo e improductivo en el modo de producción capitalista. ¿Cuál es el objetivo de la producción capitalista? Es la producción de una masa cada vez mayor de ganancia. Pero la ganancia es sólo la forma-dinero de la plusvalía. Por lo tanto, en lo que al sistema capitalista se refiere, el trabajo sólo es productivo si crea plusvalía. No es suficiente que el trabajo cree valor –es decir, el trabajo abstracto incorporado en un producto material o servicio–, además debe crear plusvalía. Los economistas clásicos consideraban el trabajo de los sirvientes personales improductivo en el sentido capitalista –el único sentido que les interesaba. Estaban en lo correcto en esto. Pero, según la opinión de Marx, esto hizo que Adam Smith hiciera una generalización incorrecta. Smith sostenía que sólo el trabajo que produce bienes materiales, en contraposición a los servicios, es trabajo productivo. Supongamos que soy un hombre rico –no interesa si soy un capitalista o un propietario– que decide contratar obreros para producir una pieza de mobiliario que voy a utilizar sólo como un artículo de consumo personal. En este caso, a pesar de que los obreros que contraté produjeron un valor de uso material y realizaron un trabajo excedente (trabajo por encima del valor de su fuerza de trabajo), su trabajo no tomará la forma de valor porque los muebles no serán intercambiados. Nunca se venderán en el mercado. Dado que no se produjo ningún valor, tampoco se produjo plusvalía. Por lo tanto, el hecho de que el trabajo de los obreros produzca un valor de uso material y tangible no hace que su trabajo sea productivo en el sentido capitalista de la palabra. Pero ¿qué pasa con la situación contraria? ¿Qué pasa si como propietario de un teatro, que administro como una empresa con fines de lucro, contrato a una cantante de ópera con la intención de que haga presentaciones en vivo, a las que sólo asistan clientes que paguen dinero? ¿El trabajo de la cantante de ópera es productivo en el sentido capitalista? ¿Produce plusvalía?

Patriotismo e Internacionalismo

Llamamos patriotismo al amor a la patria, a la tierra donde uno nació. Es una de las más profundas emociones que encontramos en las masas. Se han cantado muchas canciones para enaltecer el amor a la patria; también los poetas y científicos han escrito mucho al respecto. Pero no todos entienden o hablan de la misma manera el concepto de patriotismo. Cuando habla un representante de los trabajadores, él identifica el sentido del deber patriótico con la lucha por la felicidad del pueblo trabajador. Sin embargo, los ideólogos de las clases explotadoras, por lo general, tratan de utilizar el amor de las masas por su país en beneficio de sus intereses de clase egoístas. La burguesía usualmente sustituye el patriotismo con el nacionalismo, corrompiendo las mentes de la gente sencilla, inculcándoles ideas chovinistas y reaccionarias. El nacionalismo o chovinismo no tiene nada en común con el patriotismo de las masas trabajadoras. La burguesía y sus ideólogos siempre han albergado prejuicios nacionalistas, pero apenas sus bolsillos se ven amenazados traicionan el interés nacional sin la más mínima vacilación. La historia de la dominación de la burguesía está llena de ejemplos de traición nacional. La afirmación de Carlos Marx que dice que desde que la burguesía se convirtió en clase dominante su patriotismo ha degenerado en puro engaño, no fue un comentario casual. Es conocido, por ejemplo, que en 1871, durante la guerra franco-prusiana, cuando el ejército francés había sido derrotado y el país estaba en las garras de una profunda crisis política que condujo a la creación de la Comuna de París, la burguesía entró en un pacto vergonzoso con los vencedores prusianos. El verdugo Louis Adolphe Thiers, político de la burguesía francesa, desató una monstruosa y sangrienta venganza contra el proletariado parisino por querer establecer una Francia nueva y libre. La burguesía rusa también tomó el camino de la traición abierta de los intereses nacionales en el periodo 1917-1920, después de que el proletariado ruso, en alianza con el campesinado pobre, tomara el poder en sus manos.Los capitalistas y terratenientes que habían sido derrocados por la revolución socialista, se aliaron con los imperialistas de Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Japón, y estuvieron dispuestos a vender Rusia, estuvieron dispuestos a cometer el crimen más atroz contra los pueblos de su país. Y si la clase obrera, dirigida por el Partido bolchevique, no hubiera salvado Rusia en ese momento, hubiera perdido su independencia económica y política y se hubiera convertido en una colonia de los bandidos imperialistas.

Marxismo y Revisionismo (V.I.Lenin)

Es bien conocido el aforismo que dice que si los axiomas geométricos afectasen los intereses de la gente, seguramente habría quien los refutase. Las teorías de las ciencias naturales, que han chocado con los viejos prejuicios de la teología, provocaron y siguen provocando hasta hoy la oposición más enconada. Nada tiene de extraño, pues, que la doctrina de Marx, que sirve en forma directa a la educación y organización de la clase de vanguardia de la sociedad moderna, que señala las tareas de esa clase y demuestra la sustitución inevitable -- en virtud del desarrollo económico -- del régimen actual por un nuevo orden, haya debido luchar por conquistar cada uno de sus pasos. Inútil es decirlo, esto aplicado a la ciencia y la filosofía burguesas, oficialmente enseñadas por profesores oficiales para embrutecer a las nuevas generaciones de las clases poseedoras y "adiestrarlas" contra los enemigos exteriores e interiores. Esta ciencia no quiere oir hablar de marxismo y lo proclama refutado y aniquilado; Marx es atacado con igual celo por los jóvenes doctos que hacen carrera refutando el socialismo, como por los decrépitos ancianos que conservan la tradición de toda suerte de anticuados "sistemas". Los avances del marxismo y la difusión y el afianzamiento de las ideas marxistas entre la clase obrera provocan inevitablemente la reiteración y agudización de esos ataques burgueses contra el marxismo, que sale más fuerte, más templado y vitalizado de cada uno de sus "aniquilamientos" por la ciencia oficial. Pero, aun entre las doctrinas vinculadas a la lucha de la clase obrera y difundidas de modo predominante entre el proletariado, el marxismo de ningún modo consolidó su posición de golpe, ni mucho menos. Durante el primer medio siglo de su existencia (desde la década del 40 del siglo XIX) luchó contra teorías que le eran profundamente hostiles. En la primera mitad de la década del 40, Marx y Engels ajustaron cuentas con los jóvenes hegelianos radicales, cuyo punto de vista era el del idealismo filosófico. A fines de esa década, en el campo de las doctrinas económicas pasó a primer plano la lucha contra el proudhonismo. Esta lucha terminó en la década del so con la críiica de los partidos y doctrinas que habían surgido en el turbulento año 1848. En la década del 60, al expulsar al bakuninismo1 de la Internacional, la lucha se desplazó del campo de la teoría general a un campo más cercano al movimiento obrero propiamente dicho.

El concepto leninista de la propaganda y la agitación

En todas las etapas de la lucha histórica del proletariado, por extirpar del mundo la explotación imperialista, luchando por el socialismo, la propaganda de las ideas del marxismo-leninismo tienen un papel extraordinario. En los años 1890-1900, cuando la clase obrera de Rusia entró en la etapa de la historia con su gran lucha por la libertad, Vladimir Ilich, el gran Lenin, vio en el anuncio de la doctrina de Marx y Engels la tarea más importante de la socialdemocracia rusa . Lenin escribió entonces: "Los socialdemócratas rusos lo ven como su tarea, en primer lugar, "propagar" la doctrina del socialismo científico, para difundir entre los trabajadores sólo los conceptos sobre el orden social y económico contemporáneo, en sus fundamentos y su desarrollo en las diversas clases", "la sociedad rusa, sobre sus relaciones, sobre la lucha de estas clases entre sí sobre el papel de la clase obrera en esta lucha en su actitud hacia las clases, que degeneran y, los que se desarrollan, con el pasado y el futuro del capitalismo en la tarea histórica de la socialdemocracia y la clase obrera internacional de Rusia" (1). De acuerdo con el contenido propagandístico, Lenin también define el contenido de la agitación. Lenin dice que el propagandista debe dar un montón de ideas, que serán asimilados por algunas personas. El agitador, hablando sobre el mismo tema, debe dar a las masas una sola idea. Cuando, por ejemplo, el propagandista habla de desempleo, a los trabajadores se tiene que explicar la naturaleza de la crisis, la razón de su inevitabilidad en el mundo capitalista, describir la necesidad de convertir la sociedad capitalista en una sociedad socialista, etc. El agitador, al hablar de desempleo va de frente al problema, por ejemplo, el caso de una familia de trabajadores desempleados, hambrientos, y con este u otros ejemplos intentar de producir la indignación masiva contra el orden capitalista injusto, dejando la explicación completa de estos casos a los propagandistas. Lenin demostró una vez más que no se puede separar el trabajo teórico de la labor de propaganda, agitación y organización.

El partido comunista y el parlamentarismo

La actitud de los partidos socialistas respecto al parlamentarismo consistió originariamente, en la época de la Primera Internacional, en utilizar el parlamento burgués para la agitación. Se entendía la participación en el parlamento desde el punto de vista del sarrollo de la conciencia de clase, es decir, del despertar de la hostilidad de las clases proletarias contra las clases dirigentes. Esta actitud no se modificó bajo la influencia de una teoría, sino a consecuencia del progreso político. A causa del aumento incesante de las fuerzas productivas y de la extensión de la explotación capitalista, el capitalismo, y con él los Estados parlamentarios, adquirieron una estabilidad duradera. De ahí nacieron tanto la adaptación de la táctica parlamentaria de los partidos socialistas a la acción legislativa “orgánica” de los parlamentos burgueses, como la importancia cada vez mayor de la lucha por introducir reformas en el marco del capitalismo. El programa máximo se transformó en una plataforma destinada a discutir sobre un “objetivo final” alejado. Sobre esta base se desarrolló el arribismo parlamentario, la corrupción, la traición abierta o disimulada a los intereses fundamentales de la clase obrera. La actitud de la III Internacional hacia el parlamentarismo no está motivada por una doctrina nueva, sino por la modificación misma del papel del parlamentarismo. El parlamento, que era en la época precedente un instrumento del capitalismo en vías de desarrollo, trabajó en cierto sentido por el progreso histórico. En las circunstancias actuales, caracterizadas por la existencia de un imperialismo desenfrenado, las reformas parlamentarias que son inconsecuentes, inestables y que no están reconocidas globalmente, han perdido toda importancia práctica para las masas trabajadoras. El parlamentarismo ha perdido su estabilidad al igual que la ha perdido toda la sociedad burguesa. La transición del periodo orgánico al periodo crítico ha creado una nueva base 2 para la táctica del proletariado en el terreno parlamentario. Debido a que Rusia había perdido desde 1905 su equilibro político y social, entrando desde entonces en un periodo de tormentas y convulsiones, el partido obrero ruso (el partido bolchevique) pudo determinar ya las bases del parlamentarismo revolucionario en la época anterior.

Por una crítica marxista de la precariedad juvenil

El fenómeno de la precariedad juvenil, presentado como algo novedoso en las relaciones laborales de nuestra época por parte de los medios de comunicación de la burguesía, escondiendo acientíficamente las causas que lo han engendrado, ya fue señalado por Marx en El Capital. En esta obra encontramos las herramientas teóricas necesarias para realizar un análisis científico de este fenómeno y alejarnos de aquellas explicaciones que convienen a la oligarquía y que no son más que ideología para reafirmar su dominio. Desde las categorías marxistas, puede considerarse la precariedad laboral como ligada al concepto marxista de ejército industrial de reserva, entendiéndose por éste a aquel sector de la clase obrera que resulta excesivo para las necesidades de explotación del capital, lo que hace considerarlo como una población remanente o sobrante. Aquí, se encuadrarían todos los trabajadores que en una determinada sociedad están, como suele decirse, en “paro”. Gracias a este extra de obreros, los capitalistas pueden chantajear a los trabajadores en activo para presionar a la baja sus condiciones laborales (por ejemplo, presionándoles para que hagan más jornada por menos salario). Así, este ejército, sirve (en palabras de Marx), a la codicia y despotismo del capital. Marx divide el ejército industrial de reserva en varios subgrupos. Considera que en uno de éstos, en el intermitente, se incluyen a aquellos trabajadores en activo “con una base de trabajo muy irregular”. Las condiciones de vida de éstos descienden “por debajo del nivel normal medio de la clase obrera”, y sus características son “máxima jornada de trabajo y salario mínimo”. Estas características son las mismas que las propiedades que se atribuyen al trabajo precario: una base de trabajo irregular, para denominar el trabajo inestable; un nivel de vida por debajo del resto de la clase obrera en mejores condiciones, para denominar las condiciones materiales y subjetivas a las que quedan sumidas los trabajadores precarios; y, una máxima jornada de trabajo y un salario mínimo, para denominar un trabajo mal pagado.

Trabajo Intelectual y Trabajo Manual

Dos aspectos interconectados de la actividad humana. A diferencia de los animales que se guían en su actividad por el instinto, el hombre obra conscientemente, anticipando la actividad práctica con un plan ideal que es la finalidad de ésta. En la sociedad primitiva, el trabajo intelectual y manual constituían una unidad directa. Dado el bajo nivel de las fuerzas productivas, su desarrollo sólo podía efectuarse sobre la base de la división del trabajo, comprendida la separación entre el trabajo intelectual y el trabajo manual. al surgir la propiedad privada, las clases y el Estado, el trabajo intelectual se convierte en privilegio de la clase dominante, debido a lo cual se establece la contrariedad entre el trabajo intelectual y el trabajo manual. Esta contrariedad tiene carácter distintos en las diferentes formaciones socio-económicas. En la sociedad esclavista, donde todo trabajo se consideraba destino de los esclavos, los explotadores trataban de cargarlos incluso con una parte de funciones del trabajo intelectual., preparando de ellos a gerentes, médicos, artistas. En la sociedad feudal, la contrariedad entre el trabajo intelectual y manual coincide en lo fundamental con la existente entre las clases y se disimula con la división estamental. El campesinado, como estamento inferior, está condenado al trabajo manual, mientras que el trabajo intelectual es patrimonio de los “estamentos nobles” la aristocracia y el clero. En la formación capitalista, el trabajo intelectual se convierte en sustancial medida en variedad profesional de las ocupaciones de un grupo social específico -la intelectualidad-, utilizado por el capital como medio de dominación sobre el trabajo manual. La división de los miembros de la sociedad burguesa en trabajadores intelectuales y trabajadores manuales no coincide con la principal división de ella en clases pues una parte considerable de la intelectualidad vive de su propio trabajo y por su situación se aproxima a la clase obrera y al campesinado.

¿Qué es la dictadura del proletariado y por qué es necesaria?

Sólo con leer el título de este artículo el lector probablemente se haya horrorizado. Es posible que ahora se encuentre tan confuso como indignado. ¿Cómo va a ser necesaria una dictadura? ¿No tuvimos suficiente con 40 años de franquismo que los comunistas quieren quitarnos la poca democracia de la que gozamos? Y sobretodo, ¿porqué habla del proletariado, si este ya no existe? "Que no estamos en el siglo XIX, hombre". Y encima voy y pongo una imagen en la que aparecen mujeres armadas, haciendo clara apología a la violencia. Estos comunistas todo lo hacemos mal, hablar de dictaduras está feo, no es comercial. Alguno no querrá ni seguir leyendo. Paciencia: vayamos por partes y expliquemos qué es la dictadura del proletariado y porqué es necesaria. Luego ya que el lector saque sus propias conclusiones. ¿Qué es una dictadura? A menudo cuando evocamos el término 'dictadura' nos referimos a regímenes en los cuales no hay libertades ni se respetan los derechos humanos. Se trata de países sin elecciones en los cuales el disidente está perseguido a diario. La España de Franco (1939-1975) sería un buen ejemplo de dictadura para la mayoría de la gente. Los marxistas tenemos otro enfoque en cuando a la definición de dictadura, muy distinto del que acabo de exponer. Dicho esto, por supuesto que somos conscientes de que no es lo mismo un país con elecciones y ciertas libertades que un régimen autoritario. Distinguimos perfectamente entre la España de Franco y la de Rajoy, que no son sistemas políticos iguales aunque se les intenten sacar parecidos (que los hay). Los marxistas, como iba diciendo, vemos la política partiendo de la base de que existen diferentes clases sociales y que estas tienen intereses a menudo opuestos, y es de ahí de donde sacamos nuestra visión de lo que es una dictadura y lo que es una democracia. Pero si vamos a tomar como base para nuestro análisis la lucha entre clases sociales antes habrá que definir qué son exactamente las clases. Cuando hablamos de clases sociales no nos referimos a pobres y ricos, ni a la clase baja y la clase media, sino a los grupos de personas que se distinguen por su posición en el sistema de producción y que tienen intereses distintos. Hablamos, en la sociedad capitalista, de la lucha existente entre el proletariado (los trabajadores, que no tenemos medios de producción y nos vemos obligados a vender nuestras capacidades laborales al mejor postor) y la burguesía (que posee bancos, grandes empresas, fuentes de materias primas...). El proletariado trabaja para la burguesía, que le entrega un salario para que pueda sobrevivir. También existen otras dos clases "secundarias" que no vamos a tratar: la pequeña burguesía (pequeños empresarios) y el lumpenproletariado (personas marginadas, como un mendigo o una prostituta). El revolucionario ruso Vladimir 'Lenin' explica así lo que son las clases:

Engels: Principios del Comunismo















¿Qué es el comunismo? 
El comunismo es la doctrina de las condiciones de la liberación del proletariado.

¿Qué es el proletariado?
 El proletariado es la clase social que consigue sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta de su trabajo, y no del rédito de algún capital; es la clase, cuyas dicha y pena, vida y muerte y toda la existencia dependen de la demanda de trabajo, es decir, de los períodos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Dicho en pocas palabras, el proletariado, o la clase de los proletarios, es la clase trabajadora del siglo XIX.

¿Quiere decir que los proletarios no han existido siempre? 
 No. Las clases pobres y trabajadoras han existido siempre, siendo pobres en la mayoría de los casos. Ahora bien, los pobres, los obreros que viviesen en las condiciones que acabamos de señalar, o sea los proletarios, no han existido siempre, del mismo modo que la competencia no ha sido siempre libre y desenfrenada.

 ¿Cómo apareció el proletariado?
 El proletariado nació a raíz de la revolución industrial, que se produjo en Inglaterra en la segunda mitad del siglo pasado y se repitió luego en todos los países civilizados del mundo. Dicha revolución se debió al invento de la máquina de vapor, de las diversas máquinas de hilar, del telar mecánico y de toda una serie de otros dispositivos mecánicos. Estas máquinas, que costaban muy caras y, por eso, sólo estaban al alcance de los grandes capitalistas, transformaron completamente el antiguo modo de producción y desplazaron a los obreros anteriores, puesto que las máquinas producían mercancías más baratas y mejores que las que podían hacer éstos con ayuda de sus ruecas y telares imperfectos. Las máquinas pusieron la industria enteramente en manos de los grandes capitalistas y redujeron a la nada el valor de la pequeña propiedad de los obreros (instrumentos, telares, etc.), de modo que los capitalistas pronto se apoderaron de todo, y los obreros se quedaron con nada. Así se instauró en la producción de tejidos el sistema fabril.

En cuanto se dio el primer impulso a la introducción de máquinas y al sistema fabril; este último se propagó rápidamente en las demás ramas de la industria, sobre todo en el estampado de tejidos, la impresión de libros, la alfarería y la metalurgia. El trabajo comenzó a dividirse más y más entre los obreros individuales de tal manera que el que antes efectuaba todo el trabajo pasó a realizar nada más que una parte del mismo. Esta división del trabajo permitió fabricar los productos más rápidamente y, por consecuencia, de modo más barato. Ello redujo la actividad de cada obrero a un procedimiento mecánico, muy sencillo, constantemente repetido, que la máquina podía realizar con el mismo éxito o incluso mucho mejor. Por tanto, todas estas ramas de la producción cayeron, una tras otra, bajo la dominación del vapor, de las máquinas y del sistema fabril, exactamente del mismo modo que la producción de hilados y de tejidos.

En consecuencia, ellas se vieron enteramente en manos de los grandes capitalistas, y los obreros quedaron privados de los úItimos restos de su independencia. Poco a poco, el sistema fabril extendió su dominación no ya sólo a la manufactura, en el sentido estricto de la palabra, sino que comenzó a apoderarse más y más de las actividades artesanas, ya que también en esta esfera los grandes capitalistas desplazaban cada vez más a los pequeños maestros, montando grandes talleres, en los que era posible ahorrar muchos gastos e implantar una detallada división del trabajo. Así llegamos a que, en los países civilizados, casi en todas las ramas del trabajo se afianza la producción fabril y, casi en todas estas ramas, la gran industria desplaza a la artesanía y la manufactura. Como resultado de ello, se arruina más y más la antigua clase media, sobre todo los pequeños artesanos, cambia completamente la anterior situación de los trabajadores y surgen dos clases nuevas, que absorben paulatinamente a todas las demás, a saber:

 I. La clase de los grandes capitalistas, que son ya en todos los países civilizados casi los únicos poseedores de todos los medios de existencia, como igualmente de las materias primas y de los instrumentos (máquinas, fábricas, etc.) necesarios para la producción de los medios de existencia. Es la clase de los burgueses, o sea, burguesía.

 II. La clase de los completamente desposeídos, de los que en virtud de ello se ven forzados a vender su trabajo a los burgueses, al fin de recibir en cambio los medios de subsistencia necesarios para vivir. Esta clase se denomina la clase de los proletarios, o sea, proletariado.


Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo

La doctrina de Marx suscita en todo el mundo civilizado la mayor hostilidad y el odio de toda la ciencia burguesa (tanto la oficial como la liberal), que ve en el marxismo algo así como una "secta perniciosa". Y no puede esperarse otra actitud, pues en una sociedad que tiene como base la lucha de clases no puede existir una ciencia social "imparcial". De uno u otro modo, toda la ciencia oficial y liberal defiende la esclavitud asalariada, mientras que el marxismo ha declarado una guerra implacable a esa esclavitud. Esperar que la ciencia sea imparcial en una sociedad de esclavitud asalariada, sería la misma absurda ingenuidad que esperar imparcialidad por parte de los fabricantes en lo que se refiere al problema de si deben aumentarse los salarios de los obreros disminuyendo los beneficios del capital. Pero hay más. La historia de la filosofía y la historia de la ciencia social muestran con diáfana claridad que en el marxismo nada hay que se parezca al "sectarismo", en el sentido de que sea una doctrina fanática, petrificada, surgida al margen de la vía principal que ha seguido el desarrollo de la civilización mundial. Por el contrario, lo genial en Marx es, precisamente, que dio respuesta a los problemas que el pensamiento de avanzada de la humanidad había planteado ya. Su doctrina surgió como la continuación directa e inmediata de las doctrinas de los más grandes representantes de la filosofía, la economía política y el socialismo. La doctrina de Marx es omnipotente porque es verdadera. Es completa y armónica, y brinda a los hombres una concepción integral del mundo, intransigente con toda superstición, con toda reacción y con toda defensa de la opresión burguesa. El marxismo es el heredero legítimo de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés. Nos detendremos brevemente en estas tres fuentes del marxismo, que constituyen, a la vez, sus partes integrantes. La filosofía del marxismo es el materialismo. A lo largo de toda la historia moderna de Europa, y en especial en Francia a fines del siglo XVIII, donde se desarrolló la batalla decisiva contra toda la escoria medieval, contra el feudalismo en las instituciones y en las ideas, el materialismo se mostró como la única filosofía consecuente, fiel a todo lo que enseñan las ciencias naturales, hostil a la superstición, a la mojigata hipocresía, etc. Por eso, los enemigos de la democracia empeñaron todos sus esfuerzos para tratar de "refutar", minar, difamar el materialismo y salieron en defensa de las diversas formas del idealismo filosófico, que se reduce siempre, de una u otra forma, a la defensa o al apoyo de la religión.

Introducción al Marxismo para jóvenes "No iniciados"

Llamamos marxismo al conjunto de ideas políticas, económicas y filosóficas que nacen con la obra de Karl Marx, pero que van unidas al activismo obrero y que posteriormente han sido desarrolladas por muchos autores. El marxismo es la doctrina o cuerpo ideológico que corona con genial coherencia las tres fuentes ideológicas más avanzadas de la Europa del s.XIX: el socialismo francés (Saint-Simon, Fourier, Proudhon), la filosofía clásica alemana (Feuerbach, Hegel) y la economía política inglesa (David Ricardo, Adam Smith). Engels llamó al marxismo o comunismo "socialismo científico", para distinguirlo de los socialismos "moderados" pequeño-burgueses, del socialismo utópico francés, o del socialismo anarquista. Hoy en día forma parte de la ideología de los principales movimientos obreros y de emancipación en todo el mundo. La idea de este texto es empezar la casa por los cimientos. No se puede hacer una lista de las conclusiones que Marx extrajo de toda una vida dedicada al estudio y la observación. Se pretende hacer un seguimiento de cómo llega a algunas de esas conclusiones, introduciendo primero los conceptos de materialismo, dialéctica, lucha de clases, plusvalía,... para poder entender mejor y más coherentemente la teoría marxista del movimiento comunista. Se ha procurado razonar organizadamente las explicaciones buscando la máxima claridad. Sin embargo es imposible tratar conceptos tan abstractos como la dialéctica o el valor y evitar que el texto tenga cierta complejidad. La lectura de un texto filosófico, económico y político, requiere una especial atención. Debe leerse bolígrafo en mano, tomar notas, contrastar, releer tanto como sea necesario, preguntar, etc. hasta extraer la idea que encierra cada frase. Dada la necesidad de recortar, resumir, omitir y simplificar: es recomendable al joven lector que desea iniciarse en el Marxismo que no consienta en quedarse en el umbral, y que tras esta vista de pájaro llegue por medio de otras lecturas y demás fuentes a profundizar más en los contenidos del Marxismo, para después poder aplicarse a su difusión, discusión y sobre todo aplicación.

Lenin sobre el derecho a la autodeterminación

Dice Lenin: “El derecho de autodeterminación de las naciones significa exclusivamente el derecho a la independencia en el sentido político, a la libre separación política de la nación opresora. Concretamente, esta reivindicación de la democracia política significa la plena libertad de agitación en pro de la separación, y de que ésta sea decidida por medio de un referéndum de la nación que desea separarse”. (Obras Completas, t. XXII, p. 158). “El proletariado no puede guardar silencio acerca de la cuestión particularmente desagradable para la burguesía imperialista, de las fronteras del Estado basado en la opresión nacional. El proletariado no puede dejar de luchar contra la retención violenta de las naciones oprimidas dentro de las fronteras de un Estado dado, y eso significa luchar por el derecho a la autodeterminación. El proletariado debe reivindicar la libertad de separación política para las colonias y naciones oprimidas por “su” nación. En caso contrario, el internacionalismo del proletariado quedará en un concepto huero y verbal; resultarán imposibles la confianza y la solidaridad de clase entre los obreros de la nación oprimida y los de la nación opresora; quedará sin desenmascarar la hipocresía de los defensores reformistas y kautskistas de la autodeterminación, que no hablan de las naciones oprimidas por “su propia” nación y retenidas la violencia en “su propio” Estado” (Lenin, Obras Completas, t XXI, p. 160). Marx mismo lo decía y Lenin lo comenta: “Marx, teniendo en cuenta sobre todo los intereses de la lucha de clase del proletariado en los países avanzados, destacaba al primer plano el principio fundamental del internacionalismo y del socialismo: el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre”. (XXII, p. 162).

Sobre la degeneración del Partido Comunista y las bases para el restablecimiento burgués progresivo

"Desde la Revolución Cultural, los marxistas-leninistas reafirmaron que un Partido Comunista puede degenerar al ser invadido por concepciones y teorías burguesas y pequeño-burguesas. El revisionismo es la adopción de las ideas de la burguesía y la pequeña-burguesía disfrazadas con terminología marxista-leninista. Cuando el revisionismo definitivamente logra acaparar un partido comunista, éste se vuelve el instrumento principal para el restablecimiento burgués progresivo, tanto en el plano ideológico-político como económico. Ya hace mucho tiempo que los marxistas-leninistas describieron las cuatro fuerzas sociales que forman la base para el restablecimiento. Primero, es la capa de burócratas y elementos corruptos en el seno del Partido y del aparato de Estado. Segundo, son las fuerzas políticas e ideológicas de las viejas clases reaccionarias. Tercero, son los nuevos elementos burgueses y explotadores que se han desarrollado dentro de la sociedad socialista. Cuarto y último, son las fuerzas imperialistas que, de manera abierta o clandestina, funcionan en los países socialistas. La burguesía anunciaba el fin del comunismo y el comienzo de una era de paz, de democracia y libertad. Con su solapado “lenguaje de izquierda”. Explicaban que “el gran suspiro de alivio para la humanidad”, promía un futuro sin intervenciones militares imperialistas para los pueblos del tercer mundo! “Los movimientos de masas en Europa del Este significan también una amenaza…. para el imperialismo. Una intervención internacional del imperialismo en el tercer mundo se hace mucho más difícil”. Mientras tanto “el suspiro de alivio” en Europa del Este y la Unión Soviética se convirtió en un grito de horror ante el desempleo, la miseria, la pobreza, el nacionalismo reaccionario y la guerra civil. Toda la burguesía de Occidente mostró su apreciación positiva por Trotski, por su “análisis profundo de la revolución traicionada”. En realidad Trotski hablaba como un poseído anticomunista y su palabrería contra el Partido bolchevique y contra Stalin fueron y son aplaudidos aun por los ideólogos del imperialismo." (1)

Lenin hablando sobre el Parlentarismo y los Izquierdistas.























... La participación en las elecciones parlamentarias y en la lucha desde la tribuna parlamentaria es obligatoria para el partido del proletariado revolucionario ...
... Mientras no tengáis fuerza para disolver el parlamento burgués y cualquier otra institución reaccionaria, estáis obligados a actuar en el seno de dichas instituciones precisamente porque hay todavía en ellas obreros idiotizados ...
... la participación en un parlamento democrático-burgués, lejos de perjudicar al proletariado revolucionario, le permite demostrar más fácilmente a las masas atrasadas por qué semejantes parlamentos merecen ser disueltos, facilita el éxito de su disolución, facilita la “supresión política” del parlamentarismo burgués. ...
... Los bolcheviques hemos actuado en los parlamentos más contrarrevolucionarios y la experiencia ha demostrado que semejante participación ha sido no sólo útil, sino necesaria para el partido del proletariado revolucionario ...

Lenin hablando sobre los Sindicatos amarillos y la posición que deben tener los Comunistas sobre ellos

"La lucha contra la 'aristocracia obrera' la sostenemos en nombre de las masas obreras y para ponerlas de nuestra parte; la lucha contra los jefes oportunistas y socialchovinistas la sostenemos para ganarnos a la clase obrera. Sería necio olvidar esta verdad elementalísima y más que evidente. Y tal es, precisamente, la necedad que cometen los comunistas alemanes 'de izquierda', los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas de los sindicatos la conclusión de que es preciso... ¡¡salir de los sindicatos!!, ¡¡renunciar al trabajo en ellos!!, ¡¡crear formas de organización obrera nuevas, inventadas!! Una estupidez tan imperdonable, que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (...) No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u 'obreros aburguesados'. Precisamente la absurda 'teoría' de la no participación de los comunistas en los sindicatos reaccionarios demuestra del modo más evidente con qué ligereza consideran estos comunistas 'de izquierda' la cuestión de la influencia sobre las 'masas' y de qué modo abusan de su griterío acerca de las 'masas'. Para saber ayudar a la 'masa' y conquistar su simpatía, su adhesión y su apoyo no hay que temer las dificultades, las quisquillas, las zancadillas, los insultos y la persecución de los jefes (...) Se debe trabajar sin falta allí donde estén las masas. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios y vencer los mayores obstáculos para llevar a cabo una propaganda y una agitación sistemáticas, tenaces, perseverantes, y pacientes precisamente en las instituciones, sociedades y sindicatos, por reaccionarios que sean, donde haya masas proletarias o semiproletarias. Y los sindicatos y las cooperativas obreras son precisamente las organizaciones donde están las masas."

Diccionario sobre los términos básicos del Marxismo


















Acumulación Originaria: Proceso histórico que separó a los productores de sus medios de producción y que precedió y sirvió como condición básica para la gran producción capitalista. Va acompañada de: 1) Ruina de los pequeños productores (campesinos y artesanos) que se transforman en trabajadores desposeídos, que no tienen otra opción que vender su fuerza de trabajo. 2) Acumulación en manos de determinados individuos de grandes riquezas.

Capital: Valor que, a través de la explotación de la fuerza de trabajo proporciona plusvalía, es decir, se incrementa a sí mismo. El capital no es equivalente a dinero, simplemente. El capital, más que eso, es la categoría económica principal del modo de producción capitalista. Es un tipo de relación de producción entre la clase burguesa, que posee los medios de producción, y la clase obrera, que es explotada como fuerza de trabajo. El capital crea valor a través de la plusvalía.

Capital constante: Es la parte del capital que existe bajo la forma de medios de producción (edificios, maquinaria, materias primas,...) y cuyo valor no varía durante el proceso de producción.

Capital variable: Es la parte del capital invertida en fuerza de trabajo y cuyo valor se incrementa en el proceso de producción. La fuente de creación de plusvalía y del incremento del capital no reside en todo el capital, sino únicamente en la parte variable (aquella que se dedica a comprar fuerza de trabajo). En la empresa capitalista, el obrero crea un valor que supera, por su volumen, lo que percibe en concepto de salario. De esta manera, crea la plusvalía y añade valor al objeto producido.

Circulación: Intercambio de mercancías a través de dinero. En este tipo de intercambio, todas las mercancías miden su valor en dinero, por lo que el dinero se convierte en encarnación universal del valor de cambio. La fórmula monetaria es M – D – M, es decir, mercancía – dinero – mercancía. Fuerzas productivas: Medios de producción + fuerza de trabajo. Los medios de producción son la base técnica de la sociedad, mientras que la fuerza de trabajo es el elemento principal de las fuerzas productivas. Las fuerzas productivas se desarrollan constantemente, siempre en relación dialéctica con las relaciones de producción.

Marx sobre la famosa deuda





























La única parte de la llamada riqueza nacional que realmente entra en la posesión colectiva de los pueblos modernos es… su deuda pública . De ahí que sea cabalmente coherente la doctrina moderna según la cual un pueblo es tanto más rico cuanto más se endeuda. El crédito público se convierte en el credo del capital. Y al surgir el endeudamiento del estado, el pecado contra el Espíritu Santo, para el que no hay perdón alguno, deja su lugar a la falta de confianza en la deuda pública. (…) La deuda pública se convierte en una de las palancas más efectivas de la acumulación originaria . Como con un toque de varita mágica, infunde virtud generadora al dinero improductivo y lo transforma en capital, sin que para ello el mismo tenga que exponerse necesariamente a las molestias y riesgos inseparables de la inversión industrial e incluso de la usuraria. En realidad, los acreedores del estado no dan nada, pues la suma prestada se convierte en títulos de deuda, fácilmente transferibles, que en sus manos continúan funcionando como si fueran la misma suma de dinero en efectivo.

Pero aun prescindiendo de la clase de rentistas ociosos así creada y de la riqueza improvisada de los financistas que desempeñan el papel de intermediarios entre el gobierno y la nación como también de la súbita fortuna de arrendadores de contribuciones, comerciantes y fabricantes privados para los cuales una buena tajada de todo empréstito estatal les sirve como un capital llovido del cielo, la deuda pública ha dado impulso a las sociedades por acciones, al comercio de toda suerte de papeles negociables, al agio, en una palabra, al juego de la bolsa y a la moderna bancocracia.