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Compañero Fidel (+Poesía)
























Dedicamos éste poema, de todo corazón al gran camarada, comandante y amigo Fidel Castro, a los héroes de la revolución, a los cinco presos políticos encerrados en suelo estadounidense y al pueblo cubano. ¡Abajo el bloqueo financiero, económico y comercial!

Por Leyen:

Camina con cabeza alta
Y decidido talante
Siempre estuvo con el pueblo
Y lo guió hacia delante 
Amor al trabajador 
Es su bandera y estandarte 
Contra vientos y mareas 
¡La Revolución aguante! 

Junto a Ernesto Ché Guevara 
En Sierra Maestra entraste 
Y con tu hermano Raúl 
A Batista derrotaste 
La salvación del obrero 
Fue una educación constante 
A los hijos de la patria 
Liberados del desastre 

Poema de Pablo Neruda para el camarada Stalin























Camarada Stalin, yo estaba junto al mar en la Isla Negra,
descansando de luchas y de viajes,
cuando la noticia de tu muerte llegó
como un golpe de océano.

Fue primero el silencio, el estupor de las cosas,
y luego llegó del mar una ola grande.
De algas, metales y hombres, piedras, espuma
y lágrimas estaba hecha esta ola.
De historia, espacio y tiempo recogió su materia
y se elevó llorando sobre el mundo
hasta que frente a mí vino a golpear la costa
y derribó a mis puertas su mensaje de luto
con un grito gigante
como si de repente se quebrara la tierra.

Era en 1914.
En las fábricas se acumulaban basuras y dolores.
Los ricos del nuevo siglo
se repartían a dentelladas el petróleo
y las islas, el cobre y los canales.

Poema de Miguel Hernandez para el camarada Stalin






















Rusia de Miguel Hernandez 

En trenes poseídos de una pasión errante
por el carbón y el hierro que los provoca y mueve,
y en tensos aeroplanos de plumaje tajante
 recorro la nación del trabajo y la nieve.

De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas,
sale una voz profunda de máquinas y manos,
 que indica entre mujeres: Aquí están tus hermanas,
 y prorrumpe entre hombres: Estos son tus hermanos.

Basta mirar: se cubre de verdad la mirada.
 Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas.
 De cada aliento sale la ardiente bocanada
 de tantos corazones unidos por parejas.

Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
 has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
 y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
 como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.

De unos hombres que apenas a vivir se atrevían
 con la boca amarrada y el sueño esclavizado:
 de unos cuerpos que andaban, vacilaban,
 crujían, una masa de férreo volumen has forjado.